La votación de Jair Bolsonaro en la elección presidencial de Brasil, sería reflejo de un fenómeno que está produciendo un giro autoritario de los electores, no sólo en Brasil. Por un lado está la crisis de la democracia y por otro, la captura del voto evangélico, con posturas duras frente a temas como la homosexualidad, la delincuencia o el feminismo. La participación en segunda vuelta, obligará al candidato Bolsonaro a una mayor exposición, en foros, enfrentando a otros candidatos, lo que había evitado con anterioridad, lo que abre una opción a su rival más cercano.

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